Noventa y cuatro jugadoras participan actualmente en dos de los tres torneos femeniles que Softbol Cancún mantiene bajo seguimiento estadístico. El dato permite mirar más allá de resultados y lideratos para observar cómo se mueve el talento entre competencias con características y niveles diferentes.
El softbol femenil de Cancún vive actualmente una circunstancia interesante. Tres torneos están en juego de manera simultánea y, aunque cada uno posee identidad propia, sus rosters muestran numerosos puntos de encuentro.
El cruce realizado por Ovi Compila sobre los registros activos de los torneos A y B de la Liga Femenil Taxistas y el 10mo Torneo Manuel Rentería arroja 332 jugadoras únicas.
De ellas, 238 participan solamente en uno de los tres campeonatos, mientras que 94 aparecen activas simultáneamente en dos.
Es decir, aproximadamente 28 de cada 100 jugadoras incluidas en este universo compiten actualmente en más de uno de estos torneos.
Y aparece inmediatamente un primer dato llamativo:
ninguna jugadora está registrada simultáneamente en los tres.
Tampoco existe, en este momento, una jugadora activa a la vez en los torneos A y B de Taxistas.
Todos los cruces pasan por el 10mo Torneo Manuel Rentería.
Tres torneos, contextos diferentes
Para interpretar correctamente estos datos hay que empezar por reconocer que no estamos comparando tres competencias idénticas.
La Liga Femenil Taxistas está considerada de 3ra Fuerza, pero para su actual temporada fue dividida en dos grupos con objetivos diferentes.
Torneo B: iniciación y desarrollo
El Torneo B fue concebido con una intención más cercana a la iniciación y al desarrollo de jugadoras, acompañado de regulaciones que buscan controlar determinados desequilibrios competitivos.
Torneo A: mayor exigencia dentro de Taxistas
El Torneo A concentra el nivel competitivo superior de la Liga Femenil Taxistas.
Entre las particularidades de ambos torneos está el pitcheo. En Taxistas existen restricciones para esa posición y no se utiliza la modalidad dead ball.
Manuel Rentería: 2da Fuerza y pitcheo libre
El 10mo Torneo Manuel Rentería plantea otro escenario: se juega como competencia de 2da Fuerza, con pitcheo libre, por lo que representa un contexto competitivo diferente.
Precisamente por eso resulta interesante observar qué jugadoras aparecen en dos de esos escenarios.
El Manuel Rentería funciona como punto de encuentro
La matriz ofrece quizá su conclusión estructural más interesante.
De las 94 jugadoras que compiten en dos torneos, 50 participan en el Torneo B y el Manuel Rentería, mientras que 44 lo hacen en el Torneo A y el Manuel Rentería.
Pero no aparece el tercer cruce posible:
Torneo B ↔ Torneo A.
Esto significa que, al menos con los registros vigentes analizados, la separación establecida entre los grupos A y B de Taxistas está siendo respetada en los rosters.
El Manuel Rentería, en cambio, funciona como una especie de punto de encuentro transversal para jugadoras procedentes de ambos niveles de la Liga Taxistas.
Eso no implica necesariamente equivalencia deportiva entre las competencias. Más bien muestra que una misma jugadora puede desenvolverse dentro de contextos reglamentarios y competitivos diferentes.
Jugar arriba y jugar abajo no significa necesariamente lo mismo
Aquí aparece una cuestión que merece analizarse con cuidado.
Cuando una jugadora participa en un torneo de mayor exigencia y simultáneamente forma parte de otro concebido para un nivel inferior, resulta inevitable preguntarse qué efecto puede tener su presencia sobre el equilibrio competitivo.
Pero el nombre de una jugadora en dos rosters, por sí solo, no permite afirmar que exista una intención de aprovechar una diferencia de nivel.
Hay varios factores que deben considerarse.
La experiencia de una jugadora no siempre equivale a dominio competitivo. Tampoco todas desempeñan el mismo papel en sus dos equipos, ni tienen necesariamente idéntico rendimiento, posición o responsabilidad.
Además, mientras una participación esté permitida por el reglamento correspondiente, la discusión no puede colocarse exclusivamente sobre la jugadora.
La construcción de un roster también es responsabilidad de los managers, y las condiciones de elegibilidad corresponden finalmente a los reglamentos y organizaciones de cada torneo.
El caso particular del Torneo B
La pregunta adquiere especial importancia en el Torneo B de Taxistas debido a su intención de funcionar como espacio de iniciación.
Para que una categoría de desarrollo cumpla realmente ese propósito necesita ofrecer oportunidades a jugadoras que están creciendo deportiva y competitivamente.
La presencia de participantes que también compiten en una categoría superior no es, por definición, negativa.
Una jugadora experimentada puede aportar orden defensivo, conocimiento del juego, liderazgo y aprendizaje para compañeras con menor recorrido.
Incluso puede elevar el nivel general del partido.
La cuestión aparece cuando la acumulación de jugadoras de nivel superior en determinados equipos pudiera modificar el equilibrio que originalmente se pretendía conseguir.
Y ahí la responsabilidad vuelve a ser compartida.
No se trata solamente de quién acepta jugar.
También importa quién confecciona el roster, cuántas jugadoras de determinadas características incorpora y qué permite el reglamento.
Una oportunidad para medir mejor los niveles
Estos datos también ofrecen una oportunidad.
Hasta ahora, términos como 3ra Fuerza, 2da Fuerza, iniciación o grupo competitivo sirven para organizar los campeonatos, pero el seguimiento estadístico puede comenzar a aportar información objetiva sobre cómo se comportan realmente esas categorías.
Ovi Compila permite observar a una misma jugadora en torneos diferentes.
Eso significa que con suficientes juegos disputados podremos comparar —con las debidas reservas— cómo cambia su producción ofensiva, su participación defensiva o, especialmente en el caso de las lanzadoras, su rendimiento frente a distintos niveles de oposición.
Un nombre en dos rosters es solamente el comienzo del análisis.
Los números pueden contar mucho más.
Algunos ejemplos muestran la diversidad del fenómeno
Hay jugadoras que pasan del Torneo B directamente al Manuel Rentería y otras que comparten participación entre el Torneo A y la competencia de 2da Fuerza.
Por ejemplo, Alexa Cahum juega con Tigres Femenil en el Torneo B y con Bandidas en el Manuel Rentería.
Beatriz Aranda participa con Nat Star's en el Torneo A y con Panteras en el Manuel Rentería.
Son dos recorridos diferentes dentro del mismo fenómeno.
En un caso, la conexión se produce entre el espacio concebido como nivel de iniciación y la competencia de 2da Fuerza; en el otro, entre el grupo más fuerte de Taxistas y el Manuel Rentería.
La ficha individual de cada jugadora permite además ir más allá del simple roster y consultar su participación y estadísticas disponibles en cada torneo.
